La lógica perversa de la educación financiera- Artículo de Público.es


Estos días la educación financiera está en boca de muchos. La OCDE, el club de los países más ricos, ha dado a conocer la segunda edición del informe PISA sobre competencia financiera. PISA mide y compara la competencia en ciencias, matemática y comprensión lectora de estudiantes de diferentes países. Sin embargo, desde 2012 ha empezado a medir también la competencia financiera. España –¡sorpresa!- está por debajo de la media de la OCDE y el tratamiento a seguir está claro: hace falta más educación en finanzas. Pero esta correlación de ideas tiene muchos problemas.

  1. PISA, o de cómo crear realidad a partir de mediciones

Hablemos claro. El informe PISA sobre competencia financiera está financiado por el BBVA. En París, en el lanzamiento de los resultados, los oradores se desvivían en agradecimientos a Francisco González, presidente del banco. En la conferencia inaugural compartió discurso con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Quizá se encuentre aquí la razón de que muchos países que sí participan en los informes tradicionales de PISA no lo hagan en este, o que un gran número se haya descolgado entre la primera y la segunda edición.

Pero hay más. La creación de este informe tiene un propósito muy preciso: “desarrollar evidencia de necesidad”. Así lo expresa la OCDE en una publicación en la que da consejos para introducir la educación financiera en los colegios y en la que sugiere crear encuestas e indicadores con este propósito. PISA representa para ellos, en este sentido, una “convincente herramienta”. Se construye entonces un instrumento de medición para diagnosticar la situación en torno a un fenómeno que, antes de dicha medición, apenas existía; y se hace atendiendo a unas competencias y a unos contenidos muy concretos, que no son neutrales ni inocentes.

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